
Adiós mi querido amigo. Me despido con un abrazo eterno. Piensa en lo feliz que vas a hacer a partir de ahora. Te quiero y no quiero hacerte daño. Eres maravilloso y quiero que vueles, vueles muy alto. Sin mirar atrás, solo mirando hacia el horizonte. Lejos, lejos de tu mirada, lejos de tu sonrisa, lejos de tus manos cálidas, lejos de todo cuanto me concierne a ti, mi querido amigo. Vuela alto y piensa en lo feliz que serás cuando consigas tu sol, tu luna, cuando veas las estrellas y mires hacia abajo, todo te parecerá nada.
Nada siento ahora, nada es lo que vivo y lo que sufro. Sin la nada soy feliz de saber que estoy viva y que tú estarás en el lugar idóneo para ser feliz.
Es un adiós efímero, es un adiós sin despedidas. Sólo un adiós del alma mi querido amigo. Un adiós donde la nada existe, donde los pájaros vuelan al libre albedrío. Donde tú y yo, en nuestro jardín de infancia viviremos para siempre. Adiós mi querido amigo, adiós.
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