jueves, 24 de octubre de 2013

Tiempos perdidos, tiempos efímeros

Hace ya algunos años que navego sin rumbo por los lares de la tierra perdida. El barco de vela con el que navego me pide un descanso. Yo me levanto y le digo "¿Pero es que no ves que no podemos quedarnos quietos?" y él, se queda callado unos segundos para luego contestar "No sé. Lo único que te puedo decir es que no tenemos ni agua ni comida para seguir. Eso es lo único que sé." Realmente, mi barco tenía razón. Pero yo me empeñé en seguir adelante, sin nada más que las olas y una vela media rota.

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