Vacíos de pasado,
vacíos infinitos,
vacíos de dorado
que se sienten sordos
donde los años se acaban,
donde la hermosa luna
se enfrenta a la cuna
de los que lloran.
No es infinito lo que no se evade,
lo es cuando permanece inmóvil,
es infinito lo que se vende
lo es cuando atardece en Brasil.
Ya no he de perder el tiempo,
el presente canta en mi puerta.
He de irme pronto,
la nube esta inquieta.
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